Francisco Brines – Últimos dias

Na herdade ele confina a memória
e o corpo que declina. Tudo morre
sobre este mundo vivo; e a laranjeira,
e o voo do pombo, são traspassados
por um raio outonal de azul.
Acompanham-lhe os livros; as caminhadas
trazem até ele o odor de rosas abertas,
e o suave abatimento dos dias.
Ele ardeu na solidão, e agora escuta
a primavera viva dos melros.
Dias há em que foge de casa,
e no sul, próximo às águas, onde habitam
os jovens, ele se hospeda. Aprecia-lhes
a nudez, suas risadas, a ilusão
que depositam na vida. E eles tocam
nele uma estranheza, seu olhar
vivo, a abolição do entusiasmo.
A Cidade dos Jovens não dorme,
é fogo e é silêncio enquanto o hóspede
se prepara para retornar. Em sua alcova,
retomará a lenta despedida
da vida. Com rosas, e pombos,
e o único desejo que ainda o tenta:
seu próximo retorno à Cidade.
Uma noite, tenta um poema
pessoal, embora vago, como se escrito
por ele, quando jovem, pressentindo
os dias venturosos da velhice.
E é o último engano de sua vida.

Trad.: Nelson Santander

Días Finales


En la heredad recluye la memoria
y el cuerpo que declina. Todo muere
sobre este mundo vivo; y el naranjo,
y el vuelo del palomo, es traspasado
por un rayo otoñal desde el azul.
Se acompaña de libros; los paseos
llevan a él olor de abiertas rosas,
y el suave abatimiento de los días.
Ardió en la soledad, y ahora escucha
la primavera viva de los mirlos.
Algunos días huye de la casa,
y al sur, junto a las aguas, donde habitan
los jóvenes se hospeda. Agradece
su desnudez, sus risas, el engaño
que tienen de la vida. Y ellos tocan
en él una extrañeza, su mirada
viva, la abolición del entusiasmo.
La Ciudad de los Jóvenes no duerme,
es fuego y es silencio, cuando el huésped
se dispone al regreso. En su alcoba
recobrará la lenta despedida
de la vida. Con rosas, y palomos,
y el único deseo que aún le tienta:
su próximo regreso a la Ciudad.
Alguna noche intenta algún poema
personal, aunque vago, como escrito
por él, cuando era joven, presintiendo
los días venturosos de vejez.
Y es el último engaño de su vida

Joan Margarit – Faróis na noite

Tento seduzir-te no passado.
As mãos ao volante e esta luz
de boate no painel me permitem
– fantasia invernal – dançar contigo.
Atrás de mim, como um grande caminhão,
o amanhã fabrica explosões de luzes.
Ninguém o conduz e ele me ultrapassa,
mas agora tu e eu viajamos juntos
e a carruagem pode ser a dos cavalos
dos anos sessenta para Paris.
“Je ne regrette rien”, canta Edith Piaf.
Desço o vidro, infiltra-se a noite
fria da rodovia, e o passado
se aproxima de frente, velozmente:
cruza e me cega sem baixar as luzes.

Trad.: Nelson Santander

Faros en la noche

Intento seducirte en el pasado.
Las manos al volante y esta luz
de club nocturno del tablier me dejan
-fantasía invernal- bailar contigo.
Detrás de mí, igual que un gran camión,
el mañana hace ráfagas de luces.
No lo conduce nadie y me adelanta,
pero ahora tú y yo viajamos juntos
y el coche puede ser el dos caballos
de los años sesenta hacia París.
«Je ne regrette rien» canta Edith Piaf.
Bajo la ventanilla, entra la noche
fria de la autopista, y el pasado
se aproxima de cara, velozmente:
cruza y me ciega sin bajar las luces.

Francisco Brines – Discurso pagão

Achais, por acaso, que por crerdes
na imortalidade
ela vos deve ser dada?
Ela é obra da fé, do egoísmo
ou da desolação.
E, se existe, não importa não haverdes nela acreditado:
respostas ignorantes são todas humanas
se a morte interroga.

Continuai com vossos faustosos ritos, oferendas aos deuses,
ou grandes monumentos funerários,
as acolhedoras preces, vossa esperança cega.
Ou aceitai o vazio que virá,
onde nem mesmo um vento estéril soprará.
O que há de vir pertencerá a todos,
pois não há mérito em nascer
e nada justifica nossa morte.

Trad.: Nelson Santander

Alocución pagana

¿Es que, acaso, estimáis que por creer
en la inmortalidad,
os tendrá que ser dada?
Es obra de la fe, del egoísmo
o la desolación.
Y si existe, no importa no haber creído en ella:
respuestas ignorantes son todas las humanas
si a la muerte interroga.

Seguid con vuestros ritos fastuosos, ofrendas a los dioses,
o grandes monumentos funerarios,
las cálidas plegarias, vuestra esperanza ciega.
O aceptad el vacío que vendrá,
en donde ni siquiera soplará un viento estéril.
Lo que habrá de venir será de todos,
pues no hay merecimiento en el nacer
y nada justifica nuestra muerte.

Jorge Valdés Díaz-Vélez – A última vez de Casanova

Giacomo se envolve no crepúsculo do Florian

Perguntas-me, Lesbia, quantos dos teus beijos
seriam suficientes para me satisfazer.
Catulo

Enquanto beijo tua boca, doce
donzela na conquista, mordo
as comissuras de tua mãe
e os lábios que tuas irmãs
cedem ao peso do desejo;
beijo as próximas mulheres
distantes e ainda desconhecidas
por minha cobiça, aquelas
que um dia serão tu em outra
tu, que agora pressionas meus lábios
contra tua máscara de névoa,
e abres o negro veludo
onde minha angústia deposita,
com um grito úmido e abafado,
o rubi do meu coração
fumegante ao pé de teu reflexo.

Trad.: Nelson Santander

La última vez de Casanova

Giacomo se envuelve en el crepúsculo del Florian

Me preguntas cuántos besos tuyos, Lesbia,
me bastarían para estar satisfecho.
Cátulo

Mientras beso tu boca, dulce
doncella en la conquista, muerdo
las comisuras de tu madre
y los labios que tus hermanas
ceden al peso del deseo;
beso a las próximas mujeres
lejanas y desconocidas
aún por mi codicia, aquellas
que algún día serán tú en otra
tú, que ahora oprimes mis labios
contra tu máscara de niebla,
y abres el negro terciopelo
donde mi angustia deposita,
con un grito húmedo y sordo,
el rubí de mi corazón
humeante al pie de tu reflejo.

Javier Salvago – Outra idade

Já passou a idade de ser poeta
porque tudo passa, é a lei da vida;
embora eu continue, por dependência ou vício,

falando a um pedaço de papel, a poesia
já não é mais minha pátria, nem meu território.
Só regresso às vezes, de visita,

como quem volta para onde foi feliz.

Trad.: Nelson Santander

Otra edad

Se me pasó la edad de ser poeta
porque todo se pasa, es ley de vida;
aunque siga, por vicio o por querencia,

hablándole a un papel, la poesía
ya no es mi patria, ni mi territorio.
Sólo regreso a veces, de visita,

como quien vuelve a donde fue dichoso.

Juan Vicente Piqueras – A praga de Tebas

A praga de Tebas

E o que quer que eu faça
se torna para sempre o que eu fiz.
Wisława Szymborska

Quando a tragédia começou
o crime já havia sido cometido.
A tragédia era, agora, descobrir o delito
e o culpado.

Eu teria preferido a ignorância.
Tu optaste por indagar contra ti.

O passado é mais forte
que Deus. Ninguém, nem Deus,
pode muda-lo. Somente a memória.

Vais envelhecendo e recordando
tudo aquilo que nunca aconteceu.

Pior que o medo do que vai acontecer
é o terror consciente
do que pode ter acontecido.

Bem-aventurados os que ignoram! Tudo o
que descobrires será um espinho a mais,
uma papoula a menos.
Espera-te o teu passado
como no fruto espera a semente
e na semente um sol que ninguém conhece.

Queres saber a causa da praga de Tebas?
Queres saber quem és? No dia em que souberes
cegar-te-á sabe-lo. Nada de novo.
Nada de novo acontece. Pouco a pouco
vais chegando ao final, vais descobrindo
o que aconteceu no início, ou talvez não.

Nada mais te separa de tua vida.
Nada mais te reserva
tantas surpresas como o teu passado.

Trad. Nelson Santander

La peste de Tebas

Y haga lo que haga
se convierte para siempre en lo que he hecho.
Wisława Szymborska

Cuando empezó la tragedia
el crimen ya había sido cometido.
La tragedia era, ahora, descubrir el delito
y el culpado.

Yo habría preferido la ignorancia.
Tú habías elegido indagar en tu contra.

El pasado es más fuerte
que Dios. Nadie, ni Dios,
puede cambiarlo. Sólo la memoria.

Vas haciéndote viejo y recordando
todo aquello que no ocurrió jamás.

Peor que el miedo a lo que va a ocurrir
é o terror atento
a lo que puede ser que haya ocurrido.

¡Dichosos los que ignoran! Cada cosa
que descubras será una espina más,
una amapola menos.
Te espera tu pasado
como en el fruto espera la semilla
y en la semilla un sol que nadie sabe.

¿Quieres saber la causa de la peste de Tebas?
¿Quieres saber quién eres? El día que lo sepas
te cegará saberlo. Nada nuevo.
Sem ocurre nada novo. Pouco a pouco
vas llegando al final, vas descubriendo
lo que ocurrió al principio, o tal vez no.

Ya nada te separa de tua vida.
Ya nada te depara
tantas sorpresas como tu pasado.

Miguel D’Ors – Variações sobre um tema de Stevens

Não é o canto do melro:
é o silêncio
que nos deixa, um silêncio
que é algo diferente do silêncio
porque nele ainda soa
a memória do canto
do melro. Nem silêncio,
nem canto: o que ocorre
quando o canto
termina
e ainda não começou o silêncio.
Podes chamar-lhe de alma.

Trad.: Nelson Santander

Variaciones sobre un tema de Stevens

No es el canto del mirlo:
es el silencio
que nos deja, un silencio
que es algo diferente del silencio
porque en él suena aún
el recuerdo del canto
del mirlo. Ni silencio
ni canto: lo que ocurre
cuando el canto
ya ha acabado
y aún no ha empezado el silencio.
Puedes llamarlo el alma.

Joan Margarit – Arcadi Volodos: Sonata D894

É uma música modesta
como um jantar na cozinha,
hospitaleira como ter tido filhos.
Compadece-se do corpo
que a maré arrasta
à praia invernal de cada um.
Que franqueza nas notas mais abruptas
dizendo-me: é amor
também aquilo que parece hostil.
Quando se extingue o eco do piano,
o que escutei ainda me estremece.
A música de Schubert
é uma forma de caridade.

Trad.: Nelson Santander

Arkadi Volodos: Sonada D894

Es una música modesta
como una cena en la cocina,
hospitalaria como haber tenido hijos.
Se compadece de este cuerpo
que la marea arrastra
a la playa invernal de cada uno.
Qué franqueza en las notas más abruptas
diciéndome: es amor
también aquello que parece hostil.
Cuando el eco del piano se ha extinguido,
lo que he escuchado me estremece aún.
La música de Schubert
es una forma de la caridad.

Jorge Valdés Díaz-Vélez – Matzhevá

/   Em um livro do meu pai, leio
a frase: «A ti, que me lês».
É o título de uma elegia
escrita há dois séculos, ou um sopro
de solitude que se elevou
ao leitor imaginário de 
fora dos círculos do tempo.
Essa linha guarda em cada sílaba
a fresca impressão de sua veemência:
ser uma semente indócil em algum dia
limítrofe ao de agora, garrafa
de aflição lançada por alguém
como qualquer um de nós.
É, junto com a tarde, um epitáfio,
um grito que vem de muito longe,
e que hoje, 29 de fevereiro
de 2000, faz estremecer minhas mãos.
Invoco-a em voz baixa, e ela me ilumina
como uma prece no cativeiro;
pronuncio-a a quem estiver me ouvindo
virar esta página com frio.

Trad.: Nelson Santander

Matzhevá

   En un libro de mi padre, leo
la frase: «A ti, que me estás leyendo».
Es el título de una elegía
escrita hace dos siglos, o un hálito
de la soledumbre que ha subido
al lector imaginario desde
fuera de los círculos del tiempo.
Esa línea guarda en cada sílaba
la fresca impresión de su vehemencia:
ser semilla indócil algún día
limítrofe al de ahora, botella
de quebranto lanzada por alguien
igual a cualquiera de nosotros.
Es, junto a la tarde, un epitafio,
un grito que llega de muy lejos,
y hoy, a 29 de febrero
de 2000, estremece mis manos.
La invoco en voz baja, me ilumina
como una oración en cautiverio;
la digo a quien estuviera oyéndome
doblar esta página con frío.

Juan Vicente Piqueras – O testemunho do gajeiro

Para falar a verdade, 
pareceu-me outro gesto de presunção,
muito dele,
aquela urgência com que nos pediu
que o amarrássemos ao mastro
para escapar do canto das sereias.

As sereias estavam cantando, isso é verdade,
mas não exatamente para seduzi-lo.

E por que não a qualquer um de nós?
Por que elas deveriam tentar seduzir alguém?
Quem pode garantir que não estavam simplesmente cantando?
Ou que guardavam silêncio e cada um ouvia
seu próprio canto de sereia interior?

Era ele quem lutava contra sua vocação de perdedor.
Era ele quem acreditava que as sereias o amavam.
Era ele quem, sob qualquer pretexto,
nos colocava sob suas ordens.
Era ele quem não sabia mais o que inventar
para atrasar nosso retorno a Ítaca.

Eu queria regressar à minha pátria, abraçar minha esposa,
cuidar dos meus pais, já idosos,
ver meus filhos crescerem.

Ele determinou e nós o amarramos.
Se dependesse de mim, o teríamos abandonado em alto mar,
seguido para Ítaca e ali ele teria ficado,
atado ao mastro, sozinho, novamente à deriva.

E teria morrido assim, atado à sua insensatez,
enquanto as sereias continuavam, continuarão,
cantando para ninguém, como sempre.

Trad.: Nelson Santander

Testimonio del gaviero

Si he de decir la verdad, 
me pareció otro gesto de presunción,
muy suyo,
aquella urgencia con que nos pidió
que lo atásemos al mástil
para escapar al canto de las sirenas.

Las sirenas cantaban, eso es cierto,
pero no precisamente para seducirlo a él.

¿Y por qué no a cualquiera de nosotros?
¿Por qué tendrían que pretender seducir a alguien?
¿Quién puede asegurar que no cantaban simplemente?
¿O que guardaban silencio y cada uno oía
su propio canto de sirenas dentro?

Era él quien luchaba contra su vocación de perdidizo.
Era él quien creía que las sirenas lo amaban.
Era él quien, con cualquier pretexto,
nos ponía a sus órdenes.
Era él quien no sabía qué inventarse
con tal de demorar nuestro regreso a Ítaca.

Yo quería volver a mi patria, abrazar a mi esposa,
cuidar de mis padres ya ancianos,
ver crecer a mis hijos.

Nos lo ordenó y lo atamos.
Si hubiera sido por mí lo habríamos dejado en alta mar,
hubiésemos puesto rumbo a Ítaca y allí se habría quedado,
atado al mástil, solo, de nuevo a la deriva.

Y habría muerto así, atado a su extravío,
mientras que las sirenas seguían, seguirán,
cantando para nadie, como siempre.