Juan Vicente Piqueras – Palmeiras

Nascemos da sede. Somos palmeiras
que crescem à força de perder
seus ramos. Nossos troncos são feridas,
cicatrizes que o vento e a luz dissipam,
quando o tempo, o que faz e o que passa,
ocupa o coração e dele faz um ninho
de perdas, erige
nele seu templo, sua áspera coluna.

Por isso as palmeiras são alegres
como os que sabem sofrer em solidão
e balançam-se ao ar, varrem as nuvens
e entregam em suas copas
cânticos à luz, fontes de fogo,
leques a deus, adeus a tudo.
Estremecem como testemunhas de um milagre
que só elas conhecem.

Somos como a sede das palmeiras,
e cada ferida aberta contra a luz
nos torna mais altos, mais alegres.
Nossos troncos são perdas. Trono é a
nossa dor. É ruim
sofrer, mas é preciso ter sofrido
para sentir, como em um ninho de sangue,
o assombro dos sobreviventes
gratos ao ar e explodir
de regozijo no meio do deserto.

Trad.: Nelson Santander

Palmeras

Nacemos de la sed. Somos palmeras
que van creciendo a fuerza de perder
sus ramas. Nuestros troncos son heridas,
cicatrices que el viento y la luz cierran,
cuando el tiempo, el que hace y el que pasa,
ocupa el corazón y lo hace nido
de pérdidas, erige
en él su templo, su áspera columna.

Por eso las palmeras son alegres
como los que han sabido sufrir en soledad
y se mecen al aire, barren nubes
y entregan en sus copas
salomas a la luz, fuentes de fuego,
abanicos a dios, adiós a todo.
Tiemblan como testigos de un milagro
que sólo ellas conocen.

Somos como la sed de las palmeras,
y cada herida abierta hacia la luz
nos va haciendo más altos, más alegres.
Nuestros troncos son pérdidas. Es trono
nuestro dolor. Es malo
sufrir pero es preciso haber sufrido
para sentir, como un nido en la sangre,
el asombro de los supervivientes
al aire agradecidos y estallar
de alta alegría en medio del desierto.

Juan Vicente Piqueras – A praga de Tebas

A praga de Tebas

E o que quer que eu faça
se torna para sempre o que eu fiz.
Wisława Szymborska

Quando a tragédia começou
o crime já havia sido cometido.
A tragédia era, agora, descobrir o delito
e o culpado.

Eu teria preferido a ignorância.
Tu optaste por indagar contra ti.

O passado é mais forte
que Deus. Ninguém, nem Deus,
pode muda-lo. Somente a memória.

Vais envelhecendo e recordando
tudo aquilo que nunca aconteceu.

Pior que o medo do que vai acontecer
é o terror consciente
do que pode ter acontecido.

Bem-aventurados os que ignoram! Tudo o
que descobrires será um espinho a mais,
uma papoula a menos.
Espera-te o teu passado
como no fruto espera a semente
e na semente um sol que ninguém conhece.

Queres saber a causa da praga de Tebas?
Queres saber quem és? No dia em que souberes
cegar-te-á sabe-lo. Nada de novo.
Nada de novo acontece. Pouco a pouco
vais chegando ao final, vais descobrindo
o que aconteceu no início, ou talvez não.

Nada mais te separa de tua vida.
Nada mais te reserva
tantas surpresas como o teu passado.

Trad. Nelson Santander

La peste de Tebas

Y haga lo que haga
se convierte para siempre en lo que he hecho.
Wisława Szymborska

Cuando empezó la tragedia
el crimen ya había sido cometido.
La tragedia era, ahora, descubrir el delito
y el culpado.

Yo habría preferido la ignorancia.
Tú habías elegido indagar en tu contra.

El pasado es más fuerte
que Dios. Nadie, ni Dios,
puede cambiarlo. Sólo la memoria.

Vas haciéndote viejo y recordando
todo aquello que no ocurrió jamás.

Peor que el miedo a lo que va a ocurrir
é o terror atento
a lo que puede ser que haya ocurrido.

¡Dichosos los que ignoran! Cada cosa
que descubras será una espina más,
una amapola menos.
Te espera tu pasado
como en el fruto espera la semilla
y en la semilla un sol que nadie sabe.

¿Quieres saber la causa de la peste de Tebas?
¿Quieres saber quién eres? El día que lo sepas
te cegará saberlo. Nada nuevo.
Sem ocurre nada novo. Pouco a pouco
vas llegando al final, vas descubriendo
lo que ocurrió al principio, o tal vez no.

Ya nada te separa de tua vida.
Ya nada te depara
tantas sorpresas como tu pasado.

Juan Vicente Piqueras – O testemunho do gajeiro

Para falar a verdade, 
pareceu-me outro gesto de presunção,
muito dele,
aquela urgência com que nos pediu
que o amarrássemos ao mastro
para escapar do canto das sereias.

As sereias estavam cantando, isso é verdade,
mas não exatamente para seduzi-lo.

E por que não a qualquer um de nós?
Por que elas deveriam tentar seduzir alguém?
Quem pode garantir que não estavam simplesmente cantando?
Ou que guardavam silêncio e cada um ouvia
seu próprio canto de sereia interior?

Era ele quem lutava contra sua vocação de perdedor.
Era ele quem acreditava que as sereias o amavam.
Era ele quem, sob qualquer pretexto,
nos colocava sob suas ordens.
Era ele quem não sabia mais o que inventar
para atrasar nosso retorno a Ítaca.

Eu queria regressar à minha pátria, abraçar minha esposa,
cuidar dos meus pais, já idosos,
ver meus filhos crescerem.

Ele determinou e nós o amarramos.
Se dependesse de mim, o teríamos abandonado em alto mar,
seguido para Ítaca e ali ele teria ficado,
atado ao mastro, sozinho, novamente à deriva.

E teria morrido assim, atado à sua insensatez,
enquanto as sereias continuavam, continuarão,
cantando para ninguém, como sempre.

Trad.: Nelson Santander

Testimonio del gaviero

Si he de decir la verdad, 
me pareció otro gesto de presunción,
muy suyo,
aquella urgencia con que nos pidió
que lo atásemos al mástil
para escapar al canto de las sirenas.

Las sirenas cantaban, eso es cierto,
pero no precisamente para seducirlo a él.

¿Y por qué no a cualquiera de nosotros?
¿Por qué tendrían que pretender seducir a alguien?
¿Quién puede asegurar que no cantaban simplemente?
¿O que guardaban silencio y cada uno oía
su propio canto de sirenas dentro?

Era él quien luchaba contra su vocación de perdidizo.
Era él quien creía que las sirenas lo amaban.
Era él quien, con cualquier pretexto,
nos ponía a sus órdenes.
Era él quien no sabía qué inventarse
con tal de demorar nuestro regreso a Ítaca.

Yo quería volver a mi patria, abrazar a mi esposa,
cuidar de mis padres ya ancianos,
ver crecer a mis hijos.

Nos lo ordenó y lo atamos.
Si hubiera sido por mí lo habríamos dejado en alta mar,
hubiésemos puesto rumbo a Ítaca y allí se habría quedado,
atado al mástil, solo, de nuevo a la deriva.

Y habría muerto así, atado a su extravío,
mientras que las sirenas seguían, seguirán,
cantando para nadie, como siempre.

Juan Vicente Piqueras – Museu da Acrópole

Uma mão de mármore, mas apenas os dedos,
sobre um ombro de mármore sem cabeça.

Um braço erodido que ninguém estende a ninguém.

Um cavalo sem patas.
Um cavaleiro que é apenas suas coxas.

Dionísio aos pedaços, recomposto.

Um touro sem chifres que está sendo devorado
por um leão que lá não está,
apenas suas garras.

Admiramos o desaparecido.
Talvez nossa cultura nasça dessas ausências,
do vazio, do que não há.

Também nós somos o que resta
de nós,
o que nos falta,
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Trad.: Nelson Santander

Museo de la Acrópolis

Una mano de mármol, pero sólo los dedos,
sobre un hombro de mármol sin cabeza.

Un brazo erosionado que nadie tiende a nadie.

Un caballo sin patas.
Un jinete que es sólo sus muslos.

Dionisos a pedazos, recompuesto.

Un toro sin cuernos que está siendo devorado
por un león que no está,
sólo sus garras.

Admiramos lo desaparecido.
Tal vez nuestra cultura nace de estas ausencias,
de lo vacío, de lo que no hay.

También nosotros somos lo que queda
de nosotros,
lo que nos falta,
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Juan Vicente Piqueras – Proposta de epitáfio

Quando criança, eu era imortal. Adolescente,
me rebelei contra o que agora sou.
Quando jovem, eu era selvagem. Fiz sofrer
e sofri muito mais do que eu queria. 
Pouco a pouco a morte (era semente
e parecia alheia) foi crescendo
dentro de mim, feliz, recuperando
o que era dela e eu só soube o que era
a vida já muito tarde. Na velhice,
beijava a água e abraçava o ar,
como abraça o enfermo a esperança
ou o náufrago a espera. Nunca o mundo
foi tão bonito como antes de eu partir.
Agora já não existe. Agora sonho
que o que já não sou torna a nascer.

Trad.: Nelson Santander

Propuesta de epitafio

De niño fui inmortal. De adolescente
me rebelé contra lo que ahora soy.
De joven fui salvaje. Hice sufrir
y sufrí mucho más de lo que quise. 
Poco a poco la muerte (era semilla
y parecía ajena) fue creciendo
dentro de mí, feliz, recuperando
lo que era suyo y supe de qué iba
la vida ya muy tarde. En la vejez
besaba el agua y abrazaba el aire
como abraza el enfermo la esperanza
o el náufrago la espera. Nunca el mundo
fue tan hermoso como antes de irme.
Ahora ya no existe. Ahora sueño
que lo que ya no soy vuelve a nacer.

Juan Vicente Piqueras – Lázaro se nega a ressuscitar

Um dia ouvi umas vozes que vinham de fora.
Finalmente!, pensei, vozes de fora, vozes de outros
que levam a luz dentro de si e que a soletram,
que vem até mim do ar, e não de mim.

Vozes que ao se aproximar eram sussurros.
Passos que pararam diante da minha porta.
Alguém disse: Aqui jaz, como se o lesse.
Ficaram em silêncio os demais.
Uma voz me chamou: Lázaro, disse,
levanta-te e anda.
Eu a reconheci, mas fingi não ouvir.
Lembrei-me de Jonas. Fiquei em silêncio.
Pensei: Preferiria
não o fazer
, não sair nunca daqui.

Conheço o mundo muito bem.
Lá fora, eu sei, espreita o mau amor,
seu mel amargo, seu engano, sua ameaça.

Levanta-te de ti. Sai de tua tumba.
Mas eu detestava os milagres.
E, além disso, tinha
demasiado apreço pela minha vida de morto.

Deixei passar os anos. Agora espero
uma voz que me chame, que me diga
o que tenho que fazer, o que desejo.

Trad.: Nelson Santander

Lázaro se niega a resucitar

Un día oí unas voces que venían de afuera.
Por fin voces de afuera, pensé, voces de otros
que llevan la luz dentro y que la dicen,
que me llegan del aire y no de mí.

Voces que al acercarse eran susurros.
Pasos que se pararon delante de mi puerta.
Alguien dijo: Aquí yace, como si lo leyese.
Callaron los demás.
Una voz me llamó: Lázaro, dijo,
levántate y anda.
Yo la reconocí pero fingí no oírla.
Me acordé de Jonás. Me quedé quieto.
Pensé: preferiría
no hacerlo
, no salir nunca de aquí.

Conozco demasiado bien el mundo.
Allá afuera, lo sé, acecha el mal amor,
su amarga miel, su engaño, su amenaza.

Levántate de ti. Sal de tu tumba.
Pero yo detestaba los milagros.
Y además le tenía
demasiado cariño a mi vida de muerto.

Dejé pasar los años. Ahora espero
una voz que me llame, que me diga
lo que tengo que hacer, lo que deseo.

Juan Vicente Piqueras – Wuang Shi, pirata aposentado, fala em sua festa de aniversário no hospital de Ching Pei para seus amigos e convidados imaginários

Wuang Shi, pirata aposentado, fala em sua festa de aniversário no hospital de Ching Pei para seus amigos e convidados imaginários

          para Rafa Rodríguez

Perdeu-se a honra.
Como se fosse o tempo,
a vida, o rumo ou a paciência
perdeu-se a honra. E aqui estamos.

Todos sabeis quem sou e não direi
meu nome nem minha linhagem,
pois isso vos ofenderia.

Nasci em uma praia de um mar morto
e passei minha vida
vendendo escravos e comprando amor.
Olhai-me bem, olhai-me e escutai-me em silêncio!
Olhai-me aqui e vamos! Evitai o pranto!
Odeio a compaixão. Amo o mar e a morte.
Odeio a compaixão como odeio o medo,
os museus marítimos, as lágrimas.

Cresci em um porto com a cor dos sonhos
entre o odor de viagens e de sangue dos traidores.
Minha escola foi a sede. E com o mar aprendi
uma brutal lição de transparência.

Mal sei ler
e meu único verso verdadeiro
é a linha infinita do horizonte.

A que devo essas caras?
Olhai as cicatrizes que há na minha?
Meus olhos estão tristes e nunca choraram
mas meu peito tem a força da tempestade.
Não me olheis assim como juízes piedosos!
Por que fingir tristeza? Odeio a compaixão.

Perdeu-se a honra. Como se perde tudo.

Se já não vendo escravos nem me vendem amor,
se hoje escuto meu nome e vejo um navio afundar,
se não sei por que vos falo nem se estais me ouvindo,
se o mar me despojou de tudo quanto me deu um dia,
e apenas sobrevivo e já pareço
uma estrela-do-mar que na baixa da maré
ficou na areia, sob o sol, rascunhando
sua agonia em estranhos rabiscos,
a quem importa, o que podeis fazer?

Hoje faço mais um ano. Nem lembro quantos.
Tenho uma idade estúpida, idônea para nada.
Não há motivos para júbilo. Tampouco para tristeza.
Perdoai o desconforto e as cinzas
destas palavras, desta velha voz.
Simplesmente bebamos, e em silêncio,
tentando esquecer que estamos mortos.

Obrigado pela visita, meus amigos.
Perdeu-se a honra. E nada mais.

Trad.: Nelson Santander

Wuang Shi, pirata retirado, habla en su fiesta de cumpleanos en el hospital de Ching Pei a sus amigos e invitados imaginarios
               
          a Rafa Rodríguez

Se ha perdido el honor.
Como si fuera el tiempo
o la vida o el rumbo o la paciencia
se ha perdido el honor. Allá nosotros.

Todos sabéis quién soy y no diré
mi nombre ni mi estirpe
pues sería ofenderos.

Yo nací en una playa de un mar muerto
y he pasado mi vida
vendiendo esclavos y comprando amor.
¡Miradme bien, miradme y esuchadme en silencio!
¡Miradme aquí y sí! ¡Evitad el llanto!
Odio la compasion. Amo el mar y la muerte.
Odio la compasión como odio el miedo,
los museos marítimos, las lágrimas.

Crecí en un puerto de color soñado
entre un olor a viajes y a sangre de traidores.
Mi escuela fue la sed. Y del mar aprendí
una brutal lección de transparencia.

Apenas sé leer
y mi único verso verdadero
es la linea sin fin del horizonte.

¿A qué debo esas caras?
¿Miráis las cicatrices de la mía?
Mis ojos están tristes y no han llorado nunca
pero mi pecho tiene talante de tormenta.
¡No me miréis así como jueces piadosos!
¿Por que fingir tristeza? Odio la compasión.

Se ha perdido el honor. Como se pierde todo.

Si ya no vendo esclavos ni me venden amor,
si hoy escucho mi nombre y veo un barco hundirse,
si no sé por qué os hablo ni si me estáis oyendo,
si el mar me ha despojado de cuanto me dio un día
y sólo sobrevivo y ya parezco
una estrella de mar que al bajar la marea
ha quedado en la arena, bajo el sol, dibujando
su agonía en extraños garabatos,
a quién le importa, qué podéis hacer.

Hoy cumplo un año más. Ni los recuerdo.
Tengo una edad estúpida, idónea para nada.
No hay motivos de júbilo. Tampoco de tristeza.
Perdonad la molestia y la ceniza
de estas palabras, de esta vieja voz.
Bebamos simplemente y en silencio,
intentando olvidar que estamos muertos.

Gracias por la visita, amigos míos.
Se ha perdido el honor. Y nada más.

Juan Vicente Piqueras – Oração do incrédulo

O importante é rezar, não importa a quem,
que as perguntas sejam as orações
do pensamento, plantem sua semente
em nossa solidão, e que não haja paz
que, à força de insistir, seja capaz
de não existir, não tenha outra opção
senão recorrer à voz de quem a chama.

Que deus não exista, acaso
é razão para nele não crer?

Deus é o nome da sede, a sina
e a querência desta solidão
em que ambos consistimos.

De ninguém falo com deus, de deus com ninguém.
Escrevo-o com cuidado e em minúscula.
Eu sou ateu e laico todos os dias.
Mas há noites amnióticas
que minha alma reza de joelhos
não importa a quem,
pergunta, espera, pede.

E minha alma ajoelhada é uma vela
sob cuja luz, em cuja noite, escrevo.

Trad.: Nelson Santander

Plegaria del descreído

Lo importante es rezar, no importa a quién,
que las preguntas sean las plegarias
del pensamiento, planten su semilla
en nuestra soledad, y no haya paz
que, a fuerza de insistir, sea capaz
de no existir, no tenga más remedio
que acudir a la voz de quien la llama.

Que dios no exista, ¿acaso
es razón para no creer en él?

Dios es el nombre de la sed, el sino
y la querencia de esta soledad
en que ambos consistimos.

De nadie hablo con dios, de dios con nadie.
Lo escribo con cuidado y con minúscula.
Yo soy ateo y laico cada día.
Pero hay noches amnióticas
en que mi alma reza de rodillas
no importa a quién,
pregunta, espera, pide.

Y mi alma arrodillada es una vela
a cuya luz, en cuya noche, escribo.

Juan Vicente Piqueras – Taças de sede

Se duvidas de tua sede, se não te atreves
a questiona-la ou a dar-lhe um nome,
se só sabes que buscas uma água
que a sacie e não achas senão poços,
e neles ecos que te chamam, bebe.

Se ao beber a sede desaparece
é que era só sede. Segue buscando.

Mas se cresce em ti quando a sacias,
se não queres parar de ter sede
mas seguir bebendo dia e noite
taças de sede, não há dúvida:
podes chama-la amor, seguir sofrendo,
e saber que não há ninguém que te guia.

Trad.: Nelson Santander

Vasos de Sed

Si dudas de tu sed, si no te atreves
a preguntarle o a ponerle un nombre,
si sólo sabes que buscas un agua
que la sacie y no hallas sino pozos,
y en ellos ecos que te llaman, bebe.

Si la sed al beber desaparece
es que era sólo sed. Sigue buscando.

Pero si crece en ti cuando la sacias,
si quieres no dejar de tener sed
sino seguir bebiendo día y noche
vasos de sed, no hay duda:
puedes llamarla amor, seguir sufriendo,
y saber que no existe quien te guía.

Juan Vicente Piqueras – Lençóis herdados

A mais íntima ferida é herdada.

O onde, o como, o quando,
a morte, o nascimento,
língua, família, deus, tempo, amor:
o decisivo do que nos acontece,
e quem somos,
não é algo desejado nem escolhido.

E passamos a vida, no entanto, ou por isso,
crendo que o desejo é nosso deus,
e não uma rosa rara que em nós cultiva
o azar
que nos guia, nos cega e nos ignora.

Ninguém escolheu o mundo em que nasceu.
Nem sequer seu nome, sua memória.

O importante se impõe, não se escolhe.

E, no entanto, somos seres livres
para escolher entre dar e destruir
o que temos, deseja-lo, ama-lo
mais do que o que não há, lutar sem um mundo,
aceitar o que acontece e trabalhar
duro para que aconteça
o que de qualquer maneira vai acontecer.

Não há mais sabedoria ou remédio
que amar a vida mais do que o seu sentido
e deixar-se levar pelas águas selvagens
de estar aqui e, portanto, com sede de partir,
de escolher o que existe e, ai de nós,
ser quem somos, pródigos, saber
que não temos mais do que o que damos.

Chamamos liberdade a esta tarefa
minuciosa e secreta de bordar,
manchar, romper, lavar, estender, dobrar,
guardar no armário, entre folhas de marmelo,
lençóis herdados da avó
que por sua vez herdou da sua, um estranho enxoval
para essa solidão que me tem algemado.

Trad.: Nelson Santander

Sábanas Heredadas

La más íntima herida es heredada.

El dónde, el cómo, el cuándo,
la muerte, el nacimiento,
lengua, familia, dios, época, amor:
lo decisivo de lo que nos pasa,
y los que somos,
no es algo deseado ni elegido.

Y pasamos la vida, sin embargo o por eso,
creyendo que el deseo es nuestro dios
y no una rosa rara que en nosotros cultiva
el azar
que nos guía, nos ciega y nos ignora.

Nadie ha elegido el mundo en que ha nacido.
Ni siquiera su nombre, su memoria.

Lo importante se impone, no se elige.

Y sin embargo somos seres libres
de escoger entre dar y destruir
lo que tenemos, desearlo, amarlo
más que a lo que no hay, luchar sin mundo,
aceptar lo que ocurre y trabajar
duro para que ocurra
lo que de todos modos va a ocurrir.

No hay más sabiduría ni remedio
que amar la vida más que su sentido
y dejarse llevar por las aguas salvajes
de estar aquí y así, con sed de irse,
de elegir lo que hay y, ay de nosotros,
ser quienes somos, pródigos, saber
que no tenemos más que lo que damos.

Llamamos libertad a esta tarea
minuciosa y secreta de bordar,
manchar, romper, lavar, tender, plegar,
guardar en el armario entre membrillos
sábanas heredadas de la abuela
que a su vez heredó de la suya, extraño ajuar
para esta soledad que me ha esposado.